¿Cómo mejorar tu Inteligencia Emocional?

La inteligencia emocional sí se puede trabajar. Con esta afirmación comenzamos el post sobre la gestión de la inteligencia emocional en el trabajo, que nos ofrece sustanciales beneficios para nuestro propio organismo y para mantener relaciones profesionales estables.

Debemos identificar y potenciar nuestra inteligencia emocional para poder progresar en nuestro campo profesional. A lo largo de este post, describiremos los beneficios de aplicar la inteligencia emocional en la oficina.

Daniel Goleman es el máximo representante de la inteligencia emocional en la actualidad. Este psicólogo estadounidense predica sus cinco principios emocionales, con los que debemos trabajar constantemente, con el objetivo de igualar los puntos fuertes y débiles, para que finalmente podamos potenciar y autorregular con gran capacidad las emociones.

No podemos avanzar en el desarrollo de la inteligencia emocional si carecemos de empatía, conocida como la capacidad de detectar estados de ánimo de otras personas y el nuestro propio. Este concepto lo podemos extrapolar a nuestras oficinas, que de llegar a aplicarlo sobre estos entornos, podemos crear un clima de trabajo relajado en los días de máximo estrés.

Otros ingredientes son necesarios también para poder llegar a tener una inteligencia emocional amplia. Por ejemplo, la automotivación es esencial para lograr nuestros objetivos; también la capacidad de ser optimista ante retos difíciles que puedan aparecer. Por último, no podemos olvidar las habilidades sociales, que consisten en el desarrollo de una comunicación fluida y eficaz.

La felicidad es la principal meta que persiguen las personas que poseen un coeficiente alto en Inteligencia Emocional. Para lograrlo, podemos llevar a cabo estos 5 principios:

  1. Positividad. Se trata de un punto de vista consistente en ver el lado bueno de las cosas. Las personas positivas se empeñan en poner soluciones eficaces y concretas a las limitaciones y problemas que surgen. Se les caracteriza también por desarrollar sus habilidades fuertes.
  2. Equipo humano. En el caso de que se disponga de un puesto de responsabilidad, las personas con buena inteligencia emocional saben rodearse de compañeros de trabajo, formando un equipo para poder trabajar de forma cooperativa. Crea un entorno amigable y es capaz de resolver conflictos y problemas de forma pausada y calmada, sin llegar a la ira.
  3. Decir no. Aunque a estas personas se les distinga por ser empáticas y por repetir el sí, saben frenar y decidir cuándo es el momento ideal para descartar tareas.
  4. Conocedores del futuro. Saben parar, reflexionar y saber con exactitud cuáles son los pasos necesarios para alcanzar su objetivo. Les gusta reinventarse constantemente y les es más fácil predecir el futuro a corto plazo.
  5. Autocrítica. Son personas que meditan sus actuaciones diarias en el trabajo y en su vida personal, para después hacer una valoración sobre las mismas. Aprenden de errores y mejoran su reputación por sí mismos.