¿Es mi empresa innovadora?

Innovar en una empresa consiste en introducir ideas, con el fin de mejorar la eficacia y la eficiencia. En la mayoría de las ocasiones las compañías lo usan como elementos diferenciadores de la competencia para crear valor.
Existen muchos tipos de innovación: técnica, tecnológica, de diseño, de servicios… etc. Y es cierto que son aún numerosas las empresas que gestionan la innovación desde la alta dirección. El proceso que se repite en la actualidad para muchas de ellas es el siguiente: los directivos se reúnen, debaten y tras un tiempo formulan los objetivos estratégicos que se deben llevar a cabo incluidas las áreas de innovación en las que se va a enfocar la empresa… ¿Os suena?

Empresas innovadoras

Este enfoque es denominado el “Top-Down” y se caracteriza por que las ideas y nuevos proyectos en una empresa surgen (son impuestas) desde “arriba”, desde los gerentes y directores. Este hecho suele acarrear una serie de consecuencias que imposibilitan que se generen más y mejores ideas:

  1. Limita la creatividad de los trabajadores de la empresa y se desaprovecha gran cantidad de capital creativo.
  2. Puede generar un efecto túnel en la visión de los responsables de gestionar la innovación.
  3. No se logra enriquecer ideas gracias a la diversidad de disciplinas que existe en la empresa.

Por lo que para que una empresa sea considera innovadora no consiste sólo en introducir cambios y probar a ver si dan resultados. La innovación se tiene que palpar en cada rincón de la empresa. Debe existir una verdadera cultura de innovación.
Entonces… ¿Cómo fomentar la cultura innovadora de las empresas?
Descentralización de la innovación. La innovación debe ser tarea en menor o mayor medida de todos los empleados de la empresa, así la empresa, puede enfocarse en mayor número de ideas.

Cuando se trate de desarrollar productos o servicios, los comerciales adquieren un papel muy importante, ya que, son las personas que tratan directamente con los clientes y conocen en mayor medida sus necesidades.

Para la innovación dirigida a los clientes podríamos pensar que el departamento de RRHH no podría ofrecer nada con respecto a la innovación. Esta afirmación es totalmente errónea porque observan problemas y tienen ideas referentes a su ámbito de actuación. Por ejemplo, pueden dar lugar a mejores procesos en lo que se refiere a ofrecer servicios al cliente interno.

Para logar entornos propicios para que las ideas fluyan y sean compartidas, la empresa debe asegurarse de que las personas que la componen tengan un sentimiento de pertenencia y sientan que sus ideas son importantes.

Por último, la principal diferencia de una empresa innovadora son las personas que trabajan en ella. Las empresas deben centrarse en aprovechar todo su capital humano y la capacidad de las personas de generar un flujo continuo de ideas.